Carta del 1er Presidente

En determinado momento, las circunstancias y las personas coinciden para la gestación u ocurrencia de determinados hechos, en nuestro caso la creación de la Asociación Argentina de Cardiología Nuclear.

Por 1990, el Dr. César Belziti y yo coincidimos en el Consejo de Cardiología Nuclear (SAC) y el Comité de Cardiología Nuclear (FAC), respectivamente.

En una reunión realizada en Rosario, con la presencia de la mayoría de los referentes de la Cardiología Nuclear del país, se decidió que ambas entidades trabajaran en conjunto para posicionar nuestra subespecialidad en el contexto de la Cardiología toda. Ambas tendrían actividades comunes en sus respectivos congresos, participando en el programa científico cardiólogos nucleares de las dos.

Éstas se mantuvieron y crecieron a lo largo de los años cimentando una amistad que nació del trabajo común de todos en un ámbito de lealtad y respeto.

A nivel mundial, la Cardiología Nuclear experimentaba una explosión tecnológica con el advenimiento del SPECT gatillado y el uso de nuevos trazadores de perfusión miocárdica.

En los Estados Unidos los Dres. Beller, Zaret, Berman, Verani y Ernest García entre otros organizaban simultáneamente la creación de la Asociación Americana de Cardiología Nuclear con su respectivo Journal.

En 1993 en Francia, más precisamente en Cannes, se desarrollaba la primera Conferencia Internacional de Cardiología Nuclear (ICNC I) donde por primera vez se reunían los Cardiólogos Nucleares de todo el mundo.

Esa euforia fue contagiosa y en 1995, en las barrancas del río Paraná, en la ciudad de Paraná tuvo efecto el acto fundacional de la Sociedad Argentina de Cardiología Nuclear.

Con el apoyo inestimable de los Dres. Emilio Kurshnir y Néstor Pérez Baliño se dieron los pasos iniciales. El Dr. Osvaldo Masoli y yo fuimos nombrados autoridades de dicha Sociedad.

Nuestra especialidad tuvo un crecimiento vertiginoso en el número de centros y de especialistas y gran presencia en los Congresos Nacionales. Todo eso se tradujo nuevamente en dos hechos trascendentes: se nos otorgó el premio al grupo de mayor crecimiento de todos los afiliados de la Sociedad Americana de Cardiología Nuclear y se realizó el primer encuentro de Cardiología Nuclear en Villa General Belgrano, organizado por el Dr. Víctor Ballestrini con la asistencia de Ernest García de la Universidad de Emory.

La Asociación había alcanzado la madurez y caminaba con pasos fuertes en el contexto de las distintas disciplinas diagnósticas de la Cardiología.
La presencia argentina en los Congresos Latinoamericanos de Cardiología Nuclear de Iguazú y de Punta del Este ratificó, a nivel internacional, la fortaleza de nuestra especialidad en toda Latinoamérica por haber sido pioneros.

Es un desafío para las nuevas generaciones retomar las banderas iniciales y continuar el crecimiento.

La llegada de un número importante de nuevos equipos de PET durante el bienio 2006/07 anuncia un nuevo amanecer de la Medicina Nuclear Cardiovascular.

Dr.Nestor Vita